jueves, 3 de enero de 2013

A cerca de Nuevos Nacimientos "Tras la Huella de Karl Blossfeldt"

































































































El pájaro solo era un pájaro


El pájaro dijo: "qué olor, qué sol
ha llegado la primavera
y yo iré en busca de mi pareja"

El pájaro en el borde del balcón
voló, como un mensaje, voló y se fue

El pájaro era pequeño
El pájaro no pensaba
El pájaro no leía el periódico
El pájaro no tenía dudas
El pájaro no conocía a los hombres
El pájaro por encima del aire
y por encima del semáforo
en las alturas de la ignorancia voló
y experimentaba los momentos azules
como un loco

El pájaro, ah, era sólo un pájaro

Forugh Farrojzad "Nuevo Nacimiento"

A cerca de Nuevos Nacimientos, "Tras la Huella de Karl Blossfeldt" dibujos a tinta china s/ papel
de Inés González

6 comentarios:

icaro dijo...

Querida Inés

Vivo intensamente el mundo onírico y no sé contruir una amistad, un amor, de otro modo que no sea a golpes de corazón.

A mis instintos un día los llamé pálpitos, así los sentí, así los sigo llamando e intento día a día seguirlos, ser honesta conmigo misma sin abandonar nunca el latido del sueño, la ensoñación del vuelo.

¿Qué tiene que ver esto que te cuento con los nidos, con Nuevos Nacimientos?

Mucho tiene que ver, tanto con mis nidos como con los tuyos...elijo unas palabras prestadas para contarlo


"Soñé con un nido donde los árboles rechazaban la muerte."

M Adolphc Shedrow




"El pájaro, es un obrero sin herramientas. La herramienta es realmente, el cuerpo del propio pájaro, su pecho, con el que prensa y oprime los materiales hasta hacerlos absolutamente dóciles, mezclarlos, sujetarlos a la obra general."

"Por dentro, el instrumento que impone al nido la forma circular no es otra cosa que el cuerpo del pájaro. Girando constantemente y abombando el muro por todos lados logra formar ese círculo.

La hembra, torno vivo, ahueca su casa. El macho trae de fuera materiales diversos, briznas sólidas. Con todo eso, mediante una activa presión, la hembra confecciona un fieltro.
La casa es la persona misma, su forma y su esfuerzo más inmediato; yo diría su padecimiento. El resultado sólo se obtiene por la presión continuamente reiterada del pecho. No hay una de esas
briznas de hierba que para adoptar y conservar la curva no haya sido empujada mil y mil veces por el seno, por el corazón, con trastorno evidente de la respiración, tal vez con palpitaciones".

Michelet



Un abrazo-nido

miarte Mirtya Huizzi dijo...

MI querida Inés...los nidos nos arropan, es el refugio de los huevos que con celo guardan, alimentan y protejen esos seres pequeñitos...los pájaros.
Así somos los humanos nos pasamos gran parte de la vida en construir un nido que nos proteja...pero!!!!
Seguiré disfrutando tus hermosos trabajos... un fuerte abrazo

Inés González dijo...

Querida Carmen: son magníficas estas dos citas que me regalas, a golpe de corazón.
La segunda especialmente, pareciera haber captado la esencia de "mi" construcción de este Nido.
Hace unos días enseñé a mi hija Luciana el proceso de estos dibujos, y me dijo algo parecido al bellísimo texto de Michelet, dibujas estos nidos como si fueras un pájaro, rama por rama.
La verdad, no me había dado cuenta, efectivamente todo mi organismo se implica en este desarrollo, aunque en apariencias sean sólo los dedos que sostienen las herramientas.
Sin esa energía corporal absoluta, nunca podría dibujarlos, ni obtener los resultados que persigo.
El arte no es cuestión de inspiración, es un oficio, me decía muchas veces mi padre.
Y también de respiración, y palpitaciones, y gran gozo.
Tus Nidos plantean un listón altísimo, un gran desafío, como un mirlo, o una mirla me lanzo a ellos, con toda el alma.
Un fuerte abrazo!

Inés González dijo...

No te fíes de estos Nidos Mirtya, como la Adormideras tienen trampas, no son inocentes, ni arropadores, ni acogerán huevecillos, como en la realidad hacen los Nidos de los deliciosos pájaros.
Habrá que seguirlos...como los sigo yo.
Y avanzo, no sin cierta perturbación.
Piensa en título de la entrada.
Gracias por disfrutar, Siempre!

Tempero dijo...

Hay en el nido
un calco del sueño,
una ausencia penetrable
(la de un pájaro, la de
una actividad meticulosa,
pieza a pieza),
piezas
para un pozo de calor,
y que ya el frío desbanda.



Si fueras japonesa no sé qué meticulosidad te arrebataría, Inés. Qué mejor nacer que el de un nido, en un nido. Me gusta esa forma tuya de otorgar blancura a lo que aún no está terminado. Tienes tarea porque tú no quieres hacernos un nido visible, fielmente reproducido.
Lo que tú quieres, a mi juicio, es hacernos tocar el nido. Yo en ese sí incubo.

Besos, Negra.

Inés González dijo...

Qué mejor nacer que el de un nido, en un nido.

Este cavilación tuya me ha gustado...
Me incita a darle otra estocada, a esta naciente andadura.
Como un cuadro dentro de un cuadro, no?
Estos Nidos apasionantes, suman, a la Huella del alemán.
Mi cuerpo tendrá que prepararse como el afiche de la mona que tengo en el taller, el desafío es Inmenso!