martes 24 de noviembre de 2009

Corazón silencioso






Siempre vuelvo una y otra vez a Tagore, a sus poemas breves, inmensos de significado, contemplando esta xilografía que titulé "Corazón de árbol" me vino a la memoria este bellísimo poema de su libro "Luciérnagas":

Esta noche, mi alma se pierde
en el corazón silencioso de un árbol,
firme y solitario entre los susurros
de la inmensidad.

miércoles 21 de octubre de 2009

Respiración





Manuscrito de una respiración


"Y la respiración que hondo espía
me trasluce y traspasa
no sé qué resplandor. Me está esperando
con taller y con lápida
desde el vértigo mismo de la hoja del pulmón
hasta la vena ciega
y me hiere y me ayuda
tierna en su fibra, bien cocida en limpio,
y me hilvana y me cose
con polen de la luz junto al encaje
del hilo blanco y duro del ahogo,
del suave del suspiro
mientras el cuerpo se va yendo a solas.
¿Es que voy a vivir después de tanta
revelación?

"La cama me remueve y me depura
con olor muy de marzo,
con mirada de lluvia entre los pliegues
de la sábana y un
roce de lana virgen.
La oscuridad del tórax, la cal de uva de labio,
la penumbra del hueso y la penumbra
de la saliva
la médula espinal mal sostenida
por sus alas que duelen
cuando comienza a clarear y llega
un temblor de inocencia.

"La pared medianera
me da como salud, fiebre por gracia,
un desvanecimiento, un nacimiento.
¿Y quién llama a través de ella, quién
me ha escogido, quién
me está pidiendo algo y no me entrega?
Y tú te me vas yendo,
vas y vienes y vas y estás como perdida,
como huida de nuevo
en el momento que no tiene tiempo,
y vives otra vida, a lo mejor la mía,
de un sueño en cacería que no cura
y ya no espera más, está esperando
el fruto.

"Aviva el vuelo cuando ya no hay viento
aunque te vayas y no vuelvas, aunque
me pidas y te dé. Ya estás sintiendo
cómo se mecen, cómo se cimbrean
suavemente los olmos, hoja a hoja,
en las riberas de la amanecida,
con la precocidad del sufrimiento;
estás sintiendo ahora
este aire de meseta, el que más sabe,
el de tu salvación que no se oye
porque tú eres su música.
Y estas sintiendo cómo
la mayor injusticia de la vida
es el dolor del cuerpo, el del espíritu
se templa con espíritu. Y me sanas,
y yo te doy las gracias por venir
tan delicada que casi te veo.
¿Y qué voy a saber si a lo mejor mañana
es la mañana?"

Claudio Rodriguez

lunes 28 de septiembre de 2009

Murmurado son






Como el son de las hojas del álamo


El dolor verdadero no hace ruido.
Deja un susurro como el de las hojas
del álamo mecidas por el viento,
un rumor entrañable, de tan honda
vibración, tan sensible al menor roce,
que puede hacerse soledad, discordia,
injusticia o despecho. Estoy oyendo
su murmurado son que no alborota
sino que da armonía, tan buido
y sutil, tan timbrado de espaciosa
serenidad, en medio de esta tarde,
que casi es ya cordura dolorosa,
pura resignación. Traición que vino
de un ruin consejo de la boca seca
de la envidia. Es lo mismo. Estoy oyendo
lo que me obliga y me enriquece a costa
de heridas que aún supuran. Dolor que oigo
muy recogidamente como fronda
mecida sin buscar señas, palabras
o significación. Música sola,
sin enigmas, son solo que traspasa
mi corazón, dolor que es mi victoria.

Claudio Rodriguez

miércoles 2 de septiembre de 2009

Animal herido





Moriré una y otra vez para aprender que la vida es inagotable.

Rabindranath Tagore (Calcuta 1861- Santiniketan 1941) Del Libro "Pájaros Perdidos"

Pájaros y luciérnagas. Estrellas, brisas y silencios. Dios. Éstos son algunos de los pobladores de los versos de Tagore, cuyas palabras están repletas de significado y , a la vez, no declaran más que lo que es y que ya todos sabemos. ¿Qué sentido puede tener detenerse a observar lo elemental? Ninguno, excepto entrar a formar parte integrante de ese mundo que se observa.
Isabel Margeli

lunes 10 de agosto de 2009

Sueños





Él desea las telas del cielo


Si tuviese yo las telas bordadas del cielo,
recamadas con luz dorada y plateada,
las telas azules y las tenues y las oscuras
de la noche y la luz y la media luz,
extendería las telas bajo tus pies:
pero, siendo pobre, sólo tengo mis sueños;
he extendido mis sueños bajo tus pies,
pisa suavemente, pues pisas mis sueños.

Willian Buther Yeats Dublín (1835-1939)
Periodista polémico, senador, autor y empresario de teatro. Premio Nobel. En cierta forma mago, pero antes que nada poeta, en obra y vida.

sábado 18 de julio de 2009

Aventura seminal de la huella





UNA CASA SIN VENTANAS o cómo no mirar un cuadro.

Cuando contemplamos una pintura la sometemos a un saber previo. A nuestra ley. A una mirada que siempre es anterior. La "obra" es considerada como una ventana. A través de ella, contra ella, arrojamos nuestras formas de ver, los más sabios establecerán largas genealogías e influencias de estilo; otros destacarán el cromatismo o la agilidad de la muñeca; también hay quienes intentan descifrar el secreto que alberga el cuadro en su interior. Así, el cuadro se convierte en una ventana por la cual nos asomamos al alma atormentada del autor. Sus pinturas representan secreta y por ello más fielmente su yo más íntimo.
Tras esas ventanas intentamos descubrir el sentido de la obra, el querer-decir del autor, aquello que precisamente le instituye como director, jefe del sentido, creador, autor. Mirada que se instituye espectacularmente: nos descubrimos en el reflejo de la obra, onanismo autoafirmativo.
¿Y si por el contrario fuera una casa sin ventanas? Podría ocurrir que la obra del autor no se dejara tematizar bajo el concepto ventana, bajo ningún concepto, ni saber propio...que la autoría se viera así diseminada...que no hubiese sentido ni ausencia de sentido, sino un exceso de sentido, de huellas que no se dejan atrapar en una focalidad previa y que arruinan el buen sentido, la rectitud; temblor que lo atraviesa y lo desplaza: aventura seminal de la huella, huellas que no remiten a un sello original, lugar en el que el pincel ya siempre es huella del trazo pintado y éste de aquella, lugar sin espacio. Nada de ventanas ni de origen del sentido, sino una diseminación del origen; nada de creación, otro nombre de la teología, sino producción que afirma lo múltiple y la différance en el origen. Que borra toda pretensión de originalidad. En vez de obra, de ventana, un algo, un indeterminado, que no dice ni expresa, sino que inquieta: temblor y temor que sacude la tranquilidad de la casa, la propiedad, la identidad. Riesgo que imposibilita cualquier identificación. Algo con lo que se conecta, que produce, que contagia... Algo que borra las fronteras entre autor, obra y espectador. Algo que es imposible de prologar, de presentar. Algo irreductible a saberes anteriores. Algo que escapa a la mirada. Algo que sólo puede ser visto con el oído, con el olfato, con los poros. Algo que cuando no se mira acontece.

Julio Díaz

jueves 9 de julio de 2009

Arden las pérdidas













Aún sus manos acuden a mis sueños adelantádose a un grito negro, a hierros ocultos en mi corazón.

Antonio Gamoneda

viernes 26 de junio de 2009

Le Nuvole




Las nubes

Vienen, van, de vez en cuando se paran y cuando se paran son negras como el cuervo, y parece que te miran con mal de ojo.
A veces son blancas y corren y toman la forma de la garza o de la oveja o de algún otro animal, pero esto lo ven mejor los niños, que juegan a correr tras ellas durante muchos metros.
A veces, te avisan con ruido antes de llegar, y la tierra tiembla y los animales enmudecen.
Vienen, van, vuelven e incluso se paran tantos días, que dejas de ver el sol y las estrellas, y te parece que no conoces ya el lugar donde estás.
Vienen, van, por una verdadera, mil son falsas y se ponen ahí entre nosotros y el cielo, para dejarnos solamente un deseo de lluvia.

Fabrizio de André

sábado 20 de junio de 2009

Rosa de los vientos del Espíritu













Manchas, trazos, aquí, allá,
figuras impenetrables
Hablan de comienzos, de compromisos,
al más lejano estelar tal vez,
Sostén del meditante
en el centro un punto
sólo un punto
que responde a la necesidad de las necesidades
a la necesidad de la esencia
de la esencia de las esencias
en el centro un punto
llama, sin traicionar.

Meollo de las llegadas
Rosa de los vientos de Espíritu
Círculos de la omnipresente conjunción macho-hembra
Laberintos donde se insinúan y serpentean
los imperativos mástiles
del alfabeto de la lengua de los dioses

Principio sin discursos,
Principio de todo principio
Regreso al Principio
que remite a un nivel más allá
siempre sobre la vibración de lo Único
a todo acordado en profundidad
en íntima conjunción
abrazando,
esforzándose para abrazar aún con mayor holgura

La nube de ser se condensa
se repliega
Cosmos-Universo
cosmos del universo del "sí mismo"

Gorda, pesada, campesina, la materialidad
pero un hilo la une
un hilo por lo extraño a lo ilimitado la une
hilo de refuerzo
al que el propio vacío está vinculado
al que la totalidad está vinculada
al que el tiempo y el espacio indivisos están vinculados
y el Huevo original que flota sobre las olas de lo Informe
está vinculado

al que la creación y la disolución
y la interioridad está vinculada
y el diamante de su propia meditación

Saber. Saber participante
Inmensificante iluminación donde todo con todo entra en
resonancia
Contemplado. Reunido

Geometría más allá de las geometrías
Líneas, como radiaciones amortiguadas,
insistentes, clarividentes
cargadas de oculto
Dibujo para volver en lo absoluto
Dibujo-destino

Yantra (1973) Henri Michaux

jueves 11 de junio de 2009

Alrededor de lo sabido





Se sentó con cuidado y puso los brazos sobre la mesa.
Tengo algo que deciros. Seguro que ya lo sabéis. Os lo habéis podido imaginar, os lo han podido sugerir, pero quiero decíroslo yo.
La madre no se permitió parpadear. El hermano sonrió maliciosamente. El padre adoptó el gesto severo de cuando recibe una noticia inesperada, por sí acaso.
Lo que os voy a contar es la razón por la que durante todos estos años he sido inaccesible, distante, desagradable e incluso borde.
Cállate- la madre arrugó la servilleta con cuidado- Ya lo sabemos.
¿Qué es lo que sabemos? Dijo bruscamente el padre con la taza en la mano. Yo no sé nada de lo que estamos hablando. ¿De qué estamos hablando?
Estamos hablando de mí.
Y, ¿qué es lo que no sabemos de ti? Lo sabemos todo. Eres nuestro hijo.
La madre se levantó de la silla y se puso a recoger la mesa.
A veces creo que no te enteras de nada.
Él le puso la mano sobre el brazo y la agarró con fuerza.
El padre la miró con ojos suplicantes.
Ya ha llegado el momento, ¿verdad?
Hace mucho que está aquí. Ya deberías haberte hecho a la idea.
La madre se giró, abrió el grifo y empezó a fregar. El padre miró la taza vacía.
¿Puedo decir algo? ¿Puedo terminar?
Hijo, ya no hace falta. Ahora no


Les regalo este cuento breve del joven escritor madrileño Iñaki Echarte Vidarte, forma parte del libro "Blues y otros cuentos" que hace unos poquísimos días presentó en la Feria del Libro de Madrid.

"Encontramos en Blues un verdadero arte de superficie: un inquietante cruce entre lo real y lo asombroso, entre el lenguaje y la vida, las palabras y las cosas. Se trata de un verdadero universo de intimidad: la intimidad de un silencio, de una mirada, de una despedida. Resonancias de un mundo interior todo tan implícito y desgarrador. No la intimidad de lo inefable, de lo oculto, ni siquiera del secreto, sino, presisamente, esa simple intimidad de lo más evidente y, por ello, de lo más trivial: de esas pequeñas vidas absurdas que se desmoronan en las grietas de sus insignificantes existencias. Blues nos hace partícipes de ese crack-up insubtancial que nos conmueve, nos entristece y fascina."
Carolina Meloni

jueves 4 de junio de 2009

La soledad del artista






Arte poética


Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua.

Sentir que la vigilia es otro sueño
que sueña no soñar y que la muerte
que teme nuestra carne es esa muerte
de cada noche, que se llama sueño.

Ver en el día o en el año un símbolo
de los días del hombre y de sus años,
convertir el ultraje de los años
en una música, un rumor y un símbolo,

ver en la muerte el sueño, en el ocaso
un triste oro, tal es la poesía
que es inmortal y pobre. La poesía
vuelve como la aurora y el ocaso.

A veces en las tardes una cara
nos mira desde el fondo de un espejo;
el arte debe ser como ese espejo
que nos revela nuestra propia cara.

Cuentan que Ulises, harto de prodigios,
lloró de amor al divisar su Itaca
verde y humilde.
El arte es esa Itaca
de verde eternidad, no de prodigios.

También es como el río interminable
que pasa y queda y es cristal de uno mismo
Heráclito inconstante, que es el mismo
y es otro, como el río interminable.

Jorge Luis Borges

domingo 31 de mayo de 2009








Zeus no podría desatar las redes
de piedra que me cercan. He olvidado
los hombres que antes fui; sigo el odiado
camino de monótonas paredes
que es mi destino. Rectas galerías
que se curvan en círculos secretos
al cabo de los años. Parapetos
que ha agrietado la usura de los días.
En el pálido polvo he descifrado
rastros que temo. El aire me ha traído
en las cóncavas tardes un bramido
o el eco de un bramido desolado.
Sé que en la sombra hay Otro, cuya suerte
es fatigar las largas soledades
que tejen y destejen ese Hades
y ansiar mi sangre y devorar mi muerte,
nos buscamos los dos, ojalá fuera
este el último día de la espera.

"El Laberinto" ( Elogio de la Sombra) Jorge Luis Borges

Laberintos y minotauros



"...Cada nueve años entran en la casa nueve hombres para que yo los libere de todo mal. Oigo sus pasos o su voz en el fondo de las galerías de piedra y corro alegremente a buscarlos. La ceremonia dura pocos minutos. Uno tras otros caen sin que yo me ensangriente las manos. Donde cayeron, quedan, y los cadáveres ayudan a distinguir una galería de otras. Ignoro quienes son, pero sé que uno de ellos profetizó, en la hora de su muerte que alguna vez llegaría mi redentor. Desde entonces no me duele la soledad, porque sé que vive mi redentor y al fin se levantará sobre el polvo. Si mi oído alcanzara todos los rumores del mundo, yo percibiría sus pasos. Ojalá me lleve a un lugar con menos galerías y menos puertas. Como será mi redentor? me pregunto.
Será un toro o un hombre? será tal vez un toro con cara de hombre? o será como yo?
El sol de la mañana reverberó en la espada de bronce.
Ya no quedaba ni un vestigio de sangre, lo creerás, Ariadna? -dijo Teseo- el Minotauro apenas se defendió.

"La casa de Asterion" (El Aleph) Jorge Luis Borges

He plasmado los laberintos en múltiples obras a lo largo de mi vida, será por esa fascinación y temor que produjo en mi infancia la historia del Minotauro.
Escojo a este Minotauro desamprado, desvalido y solo, a este eco, olvido, nada, un ser que no ha descifrado el laberinto, singular y plural, arduo y distinto, del tiempo, que es de cada uno y es de todos.

lunes 25 de mayo de 2009

Laberintos





En el fondo del sueño, cada
noche quiero perderme en las aguas obscuras
que me lavan del día, pero bajo esas puras
aguas que nos conceden la penúltima nada
late en la hora gris la obscena maravilla.
Puede ser un espejo con mi rostro distinto,
puede ser la creciente cárcel de un laberinto,
puede ser un jardín.
Siempre
Es la pesadilla.
Su horror no es de este mundo. Algo que no se nombra
me alcanza desde ayeres de mito y de neblina,
la imagen detestada perdura en la retina
he infama la vigilia como infamó la sombra.
Y el alma queda sola,
esa insensata rosa?

"Ephialtes" Jorge Luis Borges

domingo 17 de mayo de 2009

Memorias xilográficas













Con los primeros fríos del 2008 empecé mis andaduras e investigaciones en la técnica de la xilografía (De xilo-´madera´y grafía ´escritura´). Arte de grabar en la madera: la xilografía se ha empleado en China desde el siglo VI, pero sus orígenes en Europa datan del siglo XII. La xilografía es la técnica más antigua de grabado, aparecida a finales del siglo XIV y desarrollada a principios del siglo XV en los Países Bajos, Alemania y Francia; esta técnica estuvo ligada desde sus inicios (y hasta la aparición de la fotografía) al libro ilustrado. La xilografía primitiva fue un medio popular de producción masiva de imágenes y alcanzó sus máximas cotas artísticas con Durero. Más tarde, a partir del XVI, se convirtió en una mera técnica de grabado de reproducción hasta ser recuperada, a finales del XIX, como método de grabado de artista.
Hacía años que mi actividad en el grabado estaba centrada en el metal, en los ácidos, los barnices, las aguafuertes, las aguatintas y todo lo que constituye el fascinante mundo de la calcografía.
La calcografía me había servido como modo de expresión para llevar a cabo el universo de los vegetales, concretamente el de las raíces (uno siempre vuelve una y otra vez sobre las propias obsesiones)
En los metales aparecieron las primeras imágenes de árboles, mejor dicho fragmentos de árboles, el metal con su técnica de la "transferencia" me permitió manipular cortezas, volúmenes y contrastes.
Pero estos árboles troceados me pedían a gritos un soporte diferente, quizás como una forma de volver al origen o simplemente por la necesidad de experimentar nuevos derroteros.
La madera se adaptaba como un guante, no sólo por el tipo de huella, señal o rastro, sino por la impresión profunda y duradera que brindan sus registros.
El gozo de trabajarla, lijarla, desvastarla, mimarla, sumado a la paciencia infinita que exige es incomparable.Hay un contacto total con el material, con su olor, rugosidad y hasta con el polvo y las virutas que produce.
Estas andaduras me abrieron nuevos caminos e inquietudes, la búsqueda de imágenes me llevó a contactar con personas que generosamente cedieron su material, verdaderos tesoros, y digo tesoros porque van más allá del concepto estético o la calidad de la fotografía, guardan un significado de peso para quienes los registraron.
Manuel "Tempero", Sofía Columela, Juan Carlos Gargiulo son parte de esos nombres que colaboraron generosamente para que desarrollara esta experiencia. Manuel con sus "Contorsionismos" sus "Morrudas", Sofía con sus "Viñas abrasadas por el invierno" Juan Carlos con sus hiedras trepadoras.
Compartir este proyecto fue y está siendo un gozo abarcador, forman parte de esta necesidad de recuperar la Memoria, esta Memoria personal y este viejo deseo de llevar a mi territorio expresivo a esos dolorosos "Bosques de la Memoria" que habitan allá en mi lejana Argentina.
Inés González

domingo 10 de mayo de 2009

Púrpura desolada





Nuestros cuerpos se comprenden cada vez más tristemente, pero yo amo
esta púrpura desolada.
Ah la flor negra de los dormitorios, ah las pastillas del amanecer.



Estos bellos y desolados poemas de Antonio Gamoneda forman parte de "Libro del Frío" (1992), una obra indispensable de la poesía contemporánea en español.
Es "Libro del Frío" una poesía de honda dimensión humana.
Un poeta sin fe en un más allá ni creencia en ninguna salvación posible se siente desnudo ya de vida y se sienta a contemplar la muerte.
Se trata de un sujeto poético que encarna en su peculiar reflexión la incertidumbre de cualquier persona ante el fin de su propia vida. Y ese "yo", a fuerza de ser profundamente subjetivo, es todos los hombres.
"Libro del Frío" fue la primera publicación de Gamoneda tras la edición del conjunto de su obra en "Edad" (1987), y tras haber recibido el Premio Nacional de Poesía en 1988. Es este libro, el del mejor Gamoneda; su poesía plena alcanza aquí su más alto logro.
No es poesía mística, sino poesía de la soledad y del silencio, en la experiencia de los límites, no del lenguaje, sino de lo trascendente.

José Antonio Expósito/ Armonía de Símbolos y Límites en Libro del Frío, de Antonio Gamoneda.

martes 5 de mayo de 2009

Tesoro literario





Buceando en YouTube encontré esta magnífica adaptación de "Casa Tomada" de Julio Cortázar, justo ahora que está a punto de publicarse en España el libro "Papeles Inesperados" con numerosos textos que el escritor nunca llegó a publicar, un verdadero tesoro literario que Julio dejó guardado en un recóndito cajón en Paris.
Entre estos textos inesperados os regalo dos poemas.

La Mosca
Te tendré que matar de nuevo
Te maté tantas veces, en Casablanca, en Lima
en Cristianía
en Montparnasse, en una estancia del partido de Lobos,
en un burdel, en la cocina, sobre un peine,
en la oficina, en esta almohada,
te tendré que matar de nuevo,
yo, con mi única vida.


En el penúltimo trozo del libro Cortázar florece sobre el sexo.

Lo que me gusta de tu cuerpo es el sexo.
Lo que me gusta de tu sexo es la boca.
Lo que me gusta de tu boca es la lengua.
Lo que me gusta de tu lengua es la palabra.

Del Libro "Papeles Inesperados" de Julio Cortázar

jueves 30 de abril de 2009

En estos días


En estos días aciagos, de profunda incertidumbre, cuando el porvenir como planteaba Jaques Derrida sólo puede anticiparse bajo la forma de peligro absoluto, es necesario, casi imprescindible volver a Rilke, a modo de exorcismo, de escape, de huida.
Dos poemas les regalo en esta entrada, el primero un poema de amor del Libro de las horas, detrás de este singular libro de oraciones está Rusia, la inmensidad de la estepa, el silencio, la "tercera dimensión" del hombre ruso, el amor de Rilke por la escritora Lou Andreas Salomé; y todo lo que sobrecogió al poeta en los primeros años del siglo XX.
El segundo, un poema titulado "El lector" de El libro de las imágenes.
..................................................................................................................................
Apágame los ojos: puedo verte;
ciérrame las orejas: puedo oírte,
y sin pies puedo andar hacia ti,
y aún sin boca puedo invocarte.
Arráncame los brazos y te asiré
con el corazón como con una mano,
detén mi corazón y latirá mi cerebro,
y si incendias mi cerebro
te llevaré en mi sangre.
..................................................................................................................................
El lector
Ya hacía rato que leía. Desde que la tarde,
con rumor de lluvia, reposaba junto a las ventanas.
Del viento de afuera ya no oía nada:
tanto pesaba el libro.
Miraba sus hojas como los rasgos de una cara,
oscurecidos por cavilaciones,
y en torno a mi lectura se remansaba el tiempo.
De repente un resplandor baña las páginas,
y en ellas, en lugar del embrollo temeroso de las palabras,
se lee ahora sólo: atardecer, atardecer...
Aún no miro fuera, pero se desgarran
las largas líneas, y las palabras, desprendidas
de sus hilos, se van rodando adonde quieren...
Y entonces lo sé: por encima del ubérrimo
y espléndido jardín, el cielo se ha ensanchado;
el sol había de volver una vez más.
Y ahora, adonde miro, todo se torna noche de verano:
lo que estaba disperso se junta en pocos grupos,
anda oscura la gente por largos caminos,
y lo poco que aún sucede se oye
extrañamente lejos, como si significara algo más.
Y si ahora levanto los ojos del libro,
nada me turbará, y todo será grande.
Lo que vivo aquí dentro, está allí afuera,
y aquí y allá todo es ilimitado;
sólo que me entretejo más con ello
cuando mi mirada se acomoda a los objetos
y a la seria sencillez de las masas;
la tierra crece entonces más allá de sí.
Parece abarcar el cielo entero:
la primera estrella es como la última casa.
................................................................................................................
Como el poeta de Praga en estos días les propongo la tarea de convertir la realidad ante la que nos encontramos en una segunda realidad interiorizada, invisible, salvada de las contingencias por las que está amenazada y a las que se encuentra expuesta.

jueves 23 de abril de 2009

Pues en parte alguna hay permanencia




La muerte del poeta
Yacía. En su rostro alzado sobre el alto almohadón
había palidez y rechazo
desde que el mundo y aquel saber de él,
arrebatado a sus sentidos,
cayó de nuevo al año indiferente.
Los que lo veían vivir no sabían
que todo aquello y él era lo mismo,
y es que aquello: aquellos valles y praderas
y aquellas aguas eran su cara.
Oh sí, su cara era todo aquel espacio,
que ahora aún acude a él y lo reclama;
y su máscara, que expira angustiada,
es mórbida y abierta como el interior
de un fruto que se pudre al aire.
Nuevos poemas Rainer María Rilke

lunes 20 de abril de 2009

Entraña verde



Green Park, London.




A ti, fertilidad, entraña


verde,


madre materia, vegetal tesoro,


fecundación, aumento,


yo canto,


yo, poeta,


yo, hierba,


raíz, grano, corola,


sílaba de la tierra,


yo agrego mis palabras a las hojas,


yo subo a las ramas y al cielo.


Inquietas


son las semillas,


sólo parecen dormidas.


Las besa el fuego, el agua


las toca con su cinta


y se agitan,


largamente se mueven,


se interrogan,


abajo lanzan ojos,


encrespadas volutas,


tiernas derivaciones,


movimiento, existencia.


Hay que ver un granero


colmado,


allí todo reposa


pero los fuegos


de la vida,


los fermentos


llaman,


fermentan,


arden


con hilos invisibles.


Uno siente en los ojos


y en los dedos


la presión, la paciencia,


el trabajo


de gérmenes y bocas,


de labios y matrices.


El viento lleva ovarios.


La tierra entierra rosas.


El agua brota y busca.


El fuego hierve y canta.


Todo


nace.


Y eres,


fertilidad, una campana,


bajo tu círculo


la humedad y el silencio desarrollan


sus lenguas de verdura,


sube la savia,


estalla


la forma de la planta


crece


la línea de la vida


y en su extremo se agrupan


la flor y los racimos.


Tierra, la primavera


se elabora en mi sangre,


siento


como si fuera


árbol, territorio,


cumplirse en mí los ciclos


de la tierra,


agua, viento y aroma


fabrican mi camisa,


en mi pecho terrones


que allí olvidó el otoño


comienzan a moverse,


salgo y silbo en la lluvia,


germina el fuego en mis manos,


y entonces


enarbolo


una bandera verde


que me sale del alma,


soy semilla, follaje,


encino que madura,


y entonces todo el día,


toda la noche canto,


sube de las raíces el susurro,


canta en el viento la hoja.


Fertilidad, te olvido.


Dejé tu nombre escrito


con la primera sílaba


de este canto,


eres tú más extensa,


mas húmeda y sonora,


no puedo describirte,


ven a mí,


fertilízame,


dame sabor de fruto cada día,


dame


la secreta


tenacidad de las raíces,


y deja que mi canto


caiga en la tierra y suban


en cada primavera sus palabras.


"Oda a la fertilidad de la tierra" Pablo Neruda

miércoles 8 de abril de 2009

Llaga amarilla



Llegan los animales del silencio, pero debajo de tu piel arde la ampola amarilla, la flor del mar ante los muros calcinados por el viento y el llanto.

Es la impureza y la piedad, el alimento de los cuerpos abandonados por la esperanza.

Libro del Frio de Antonio Gamoneda

jueves 2 de abril de 2009

Capturando imágenes


Bernuy de Porreros, Segovia invierno de 1991
Foto de Juan Carlos Gargiulo

Repetición como afirmación y memoria


Cuando digo: amo la repetición, lloro por la imposibilidad de repetir. Me encantaría poder repetir todo el tiempo, repetir todo: lo que es afirmación. Es incluso el sentido nietzscheano de la afirmación: poder repetir lo que se ama, poder vivir de tal modo que se diga a cada instante: quisiera revivir esto eternamente. Yo, y en esto soy feliz, no tengo una experiencia negativa en este sentido; todo cuanto vivo, o quizás casi todo, una buena parte de lo que vivo, es de tal modo que sería capaz de desear que recomenzara eternamente. Es un deseo afirmativo en el sentido en el que Nietzsche definía el eterno retorno en su relación con el deseo: que esto retorne eternamente. Tengo el sentimiento de que hay pérdida cuando sé que esto no se repite y que la repetición que amo no es posible; y llamo a esto pérdida de memoria, la pérdida de repetición, no de la repetición en el sentido mecánico del término, sino de la resurrección, resucitación, regeneración. Escribo, entonces para guardar. Pero la guarda no es un archivación monótona y muerta. Se trata, en el fondo, de memorias infinitas, de memorias sin límite que no serían forzosamente una obra filosófica o literaria, simplemente una gran repetición.
J. Derrida

martes 24 de marzo de 2009

Aire con zumbidos






te comería el alma dijiste

y sucumbíamos en el infierno

de las cacerías

la pasión de la tribu

el olor de los cuerpos bañados

por una luz roja

que encendía las ventanas

las maderas el aliento de tu boca

universal que amé en la isla de oms

o en lindau en medio de la niebla

luz de tus ojitos de maíz

del vientre de las luciérnagas

luz de la linterna de diógenes

de la vela de rimbaud

en abisinia áfrica 1880

luz que ilumina el ocio

de los gatos

en la cabeza de los niños que nacen

de un perro que ha dormido

en las hojas del otoño

es tan lenta la mañana

es tan suave la dulzura de sus dedos

corderos que pasan atropellándose

como emperadores destronados sin destino

es tanto tanta cosa pública impública

que avanza o retrocede lejos de mi cuerpo

de tus ojos que puedo mirar

cuando hueles a piedra partida por un trueno

viejo ulises están oscureciendo el agua

florida de tus poros están azufrando

el vino perlado de las bodegas del puerto

de la ciudad del buen aire

aire con zumbidos y ruido de huesos

en el fondo del río de la plata

ojos que te hablan manos que te escuchan

mira el día

innumerables brazos rodean tu cintura

escucha el sonido de los cuerpos

que vuelven de las sombras chorreando sol

son gajos que me acarician

lenguas de miel que estallan en mis manos

voy aprendiendo sus nombres

sus señas particulares

no quiero olvidar nada

ni las manchas de sangre

ni los papeles llenos de secretos

que dicen "mataron el árbol de diana

el misterio soleado de las

voces en el parque"

flecha de humus que avanza y retrocede

sombras de animales y plantas

un bisonte herido huye hacia el infinito

pero sus formas quedan

en las cuevas de altamira


Del Libro "Pasión de la Tribu" de Juan González

jueves 19 de marzo de 2009

Rostro


¿Qué nos queda una vez que hemos bajado hasta ahí?
El rostro;
el rostro que encierra "ese tesoro, esa pepita de oro, ese diamante oculto" que es el "yo" infinitamente frágil, estremeciéndose en el cuerpo;
el rostro sobre el que fijo mi mirada con el fin de encontrar en él una razón para vivir ese "accidente desprovisto de sentido" que es la vida
Milan Kundera

El gesto brutal del pintor


En estos días se expone en Madrid una magnífica exposición del pintor Francis Bacon, a modo de un pequeño homenaje les transcribo estos textos del escritor Milan Kundera, brillante y lacerante análisis de la obra de Bacon.
"Un día Michel Archimbaud, que preparaba un libro con las pinturas-retratos y autorretratos de Francis Bacon, me propone que escriba el prólogo. Me asegura que éste fue el deseo del propio Bacon. Me recuerda un breve artículo mío publicado hace tiempo en la revista L´Arc que Bacon consideraba como uno de los pocos textos en los que él se reconocía. No negaré mi emoción ante semejante mensaje que provenía, después de tantos años, de un artista a quién jamás he conocido y que me ha gustado tanto.
Escribí ese texto en L'Arc ( que, más tarde, inspiró parte de mi Libro de la risa y del olvido), dedicado al tríptico de retratos de Henrietta Moraes, en los primeros tiempos de mi emigración, hacia 1977, obsesionado como estaba por los recuerdos del país que acababa de abandonar y que permanecía en mi memoria como la tierra de los interrogatorios y la vigilancia. Este es el texto:
"Era en 1972. Había quedado con una joven en un suburbio de Praga, en un apartamento que nos habían prestado. Dos días antes, durante todo un día, la habían interrogado sobre mí. De modo que ella quería verme a escondidas (temía que la siguieran en todo momento).
Si por casualidad me interrogaban, mis respuestas deberían ser idénticas a las suyas.
Era todavía una jovencita que apenas sabía del mundo. El interrogatorio la había trastornado y el miedo, desde hacía tres días, le removía sin cesar las entrañas. Estaba muy pálida y salía constantemente, durante nuestra conversación, para ir al baño- hasta el punto de que el ruido del agua que llenaba la cisterna fue acompañando nuestro encuentro.
La conocía desde hacía tiempo. Era inteligente, aguda, sabía perfectamente controlar sus emociones e iba siempre tan impecablemente vestida que su traje, al igual que su comportamiento, no permitía entrever la mínima parcela de desnudez. Pero, de pronto, el miedo, como un gran cuchillo, lo había rasgado. Estaba allí ante mí, abierta, como el tronco escindido de una ternera, colgado de un gancho de carnicería.
El ruido del agua llenando la cisterna en el baño practicamente no paraba y yo, de repente, tuve ganas de violarla. Sé lo que digo: de violarla, no de hacer el amor con ella. No quería su ternura. Quería ponerle brutalmente la mano en la cara y, en un solo instante, tomarla entera, con todas sus contradicciones tan intolerablemente exitantes: con su traje impecable y con sus entrañas en rebelión, con su sensatez y con su miedo, con su orgullo y con su desdicha. Tenía la impresión de que todas estas contradicciones encerraban su esencia: ese tesoro, esa pepita de oro, ese diamante oculto en las profundidades.
Quería poseerla, en un solo segundo, tanto con su mierda como con su alma inefable.
Pero veía aquellos ojos que me miraban fijamente, llenos de angustia (dos ojos angustiados en un rostro sensato) y cuanto más angustiados se ponían aquellos ojos, más absurdo, estúpido, escandaloso, incomprensible e imposible de realizar se volvía mi deseo.
No por desplazado e injustificable aquel deseo era menos real. No sabía renegar de él -y cuando miro los retratos-trípticos de Francis Bacon, es como si me acordara de aquello. La mirada del pintor se posa sobre el rostro como una mano brutal, intentando apoderarse de su esencia, de ese diamante oculto en la profundidades. Es cierto que no estamos seguros de que las profundidades encierran realmente algo -pero, como quiera que sea, en cada uno de nosotros está ese gesto brutal, ese movimiento de la mano que arruga el rostro del otro, con la esperanza de encontrar, en él o detrás de él, algo que se ha escondido allí."

jueves 12 de marzo de 2009

Memorias del sueño


Otra vez el amanecer y sus gallos
mientras mis ojos, hace exactamente un instante,
se han abierto, contra la geografía del cielo.
Otra vez el arte ha salido al encuentro
con su labio mudo, sin reconocer las vocales
que se quedaron en el sueño.
Una vez más diré las mismas cosas,
veré, de este lado, ese cuerpo
que empieza a pertenecerme un poco más
cada día.
Hoy, amada pasión,
estás aprendiendo a desodiarme, aunque tu lengua
de perro extraviado me siga, dando silbos de nostalgia,
de rabia y me haga vagar
como un loco, entre mareas del verbo.
Hoy, apenas nadie te conoce
por que no eres, por que no estás
en las galerías de museo alguno,
y a pesar de ello
entras con tu pluma, en el pecho
de los que se mueren en las cárceles,
de los que hacen barcos de papel,
de los niños,
de los despatriados y absurdos,
de los que te olvidan
y sin querer te nombran,
de los que leen el periódico y hablan del tiempo,
de todos, digo
aunque sólo hables desde el umbral del sueño
con otro nombre y sin los vértices
que abren tanto río en el alma de las razas.
Tal vez, por todas estas cosas
alguien deberá contar la historia
con otras lenguas y otros colores,
mañana, cuando hayamos abierto las puertas
y la cuerda vibre para destruir
el cuerpo hueco del espanto. Entonces
no habrá más pena, ni más olvido
en nuestra gran casa, enorme boca
vacía de miedo, llena de luz y de risas,
como antes del naufragio que nos dejó mudos,
huérfanos de toda memoria.
Por eso, esta noche,
innumerables jirones de creación,
caminarán por entero nuestro cuerpo,
haciéndonos temblar,
dándonos otros huesos,
otros hilos, para iniciar esa nueva trama
que nos salve del olvido.
Daniel González

jueves 5 de marzo de 2009

Juegos de tinta


Hace años que, a causa de su interés por la pintura al óleo, Zao Wu-Ki se había apartado de la aguada, tipo de pintura para la que se requiere ser chino y estar lleno de cualidades chinas si uno quiere lograr realizarlas de manera ligera y aérea. Y he aquí que antes de salir de vacaciones, me llama, y, al lado de grandes hojas de papel aún vírgenes y blancas como la nieve, me muestra otras a las que acababa de cubrir por medio de este procedimiento y tan sutilmente que en vez de tinta era humo lo que parecía haber penetrado en ellas. ¡Ah, esa sorpresa! ¡Y qué gozo! Así que había recuperado su herencia: los ritmos de la naturaleza, más importantes que la naturaleza, tal como se le aparecieron al pensamiento allá. El "Yang" le esperaba. El "Yin" también, indefectiblemente. El papel sin espesor los había acogido de manera totalmente natural.
Hace algo más de un milenio, un poeta pintor, Wang Wei, hizo, usando tan sólo tinta diluida, una de las cascadas más memorables de este mundo y cantidad de montañas y senderos, bosques, promontorios y pinos en grupo o aislados agarrados suspendidos en rocas elevadas. Para todos estos espectáculos extensos, utilizaba un color, uno solo; y para más inri era negro. Mil matices desde lo pálido a lo oscuro y su espontaneidad prodigiosa hacían el resto.
"Había hallado la manera de pintar el soplo de las nubes...sus montañas eran tratadas como juegos de tinta".
El maestro, dícese en alguna parte, "pone la tinta ligeramente aquí, pesadamente allá". Lo sin materia es lo que resucita a la materia, la materia en movimiento. Así, el pincel evasivo cubre una gran distancia: Tao de la pintura en donde simultáneamente desemboca la poesía.
El pueblo del pincel se ha sentido a gusto con esta pintura y, a través de los siglos, se ha ejercitado en ella.
Zao Wu-Ki ha reanudado los juegos de tinta; a su manera.
Más liberado de lo concreto que sus predecesores en China, y más que en sus propias pinturas, sobre superficies más desnudas, más intactas.
Crecimientos abundantes, emergencias, riadas centelleantes en los que participan, sin separarse, los tres reinos, unidos en un reino total, el de los nacimientos.
Una vez puesto el negro, el blanco del papel, que por aquí y por allá quedó vacante, en zonas inesperadas se despierta. Es el Vacío que, para la armonía del Mundo, nunca ha de faltar, en ninguna parte.
Las fuerzas del exterior (lo único que es mostrado) tienen que ver sin duda alguna-parentela del Cosmos-con la naturaleza de los hombres, de hombres que, espontáneos, llenos de impulsos, no parecen conocer el abatimiento.
Lo abstracto amplía su aposento
abstracto por desapego
purificación de las presencias
Desparramos aquí, secreto allá
¿huevos o islas?
señal última
Lo abreviado, lo residual
Lo que no ha sido arrastrado se detiene
elíptico
Una masa se vuelve rastro
Llamada a lo compacto
Lo vivo zumbando aún
nacido al instante
el instante siguiente, solamente supuesto...
El espíritu del aforismo vagabundea por los alrededores
Presencia sentida de la antigua perspectiva aérea...
Con la suavidad de la seda
un aterrizaje sobre playa de papel
Y siempre a la llegada
aun no sé qué descontraído
...en absoluto occidental.
Del libro "Escritos sobre Pintura" de Henri Michaux

jueves 26 de febrero de 2009

Viaje


El desplazamiento de las actividades creadoras es uno de los más extraños viajes al interior de sí que pueda hacerse.
Extraña descongestión, adormecimiento de una parte de la cabeza, la habladora, la escribiente (parte, no, sistema de conexión más bien) Uno cambia de apartadero cuando se pone a pintar.
La fábrica de palabras (palabras-pensamiento, palabras-imagen, palabras-emoción, palabras motricidad) desaparece, se anega vertiginosamente y tan simplemente. Deja de estar. El brote se detiene. Noche. Muerte local. No más ganas, no más apetito parlante. La parte de la cabeza que en ello se hallaba más interesada se enfría. Es una experiencia sorprendente.
Extraña emoción, también cuando recobramos el mundo por otra ventana. Como un niño, hay que aprender a andar. No sabemos nada.
Nuevas dificultades. Nuevas tentaciones.
Todo arte conlleva su propia tentación y sus regalos.
Tan sólo hace falta dejar venir, dejar hacer.
Del libro "Escritos sobre Pintura" de Henri Michaux

domingo 15 de febrero de 2009

Exposición en La Roggia




















jueves 29 de enero de 2009

Exposición


miércoles 21 de enero de 2009

Taxografías


El principio de la razón artística
Quizás no fue por falta de vocabulario adecuado que en la Grecia clásica utilizaran un mismo término para lo que hoy llamamos arte, oficio y mera habilidad productiva. Además de expresar esta polisemia, la palabra teckné aludía también a la imposibilidad de separar aquello que cohabitaba en la substancia hilemórfica, esto es, la forma y el fondo, o, como se diría posteriormente, el significante y el significado.
Cualquier obra que privilegia o amputa uno de los dos aspectos cae necesariamente en lo artesanal vacío de contenido, lugar en el que lamentablemente se encuentra buena parte del grabado actual; o acaba, por el contrario, en un fondo informe, como esas pinturas salidas de las manos de los esquizofrénicos, con demasiada idea pero poco desarrollo. Otro de los peligros, sin duda alguna, es el de intentar reconciliarlos armónicamente en una totalidad perfecta, apacible y tranquilizadora.
En los grabados de Inés González, se conjugan, pero en plena tensión discordante, los dos aspectos de aquella antigua palabra, intercambiando incluso a veces los papeles. En su obra, la técnica ya es el tema, y viceversa, pero burlando la identificación. El querer-decir juega como el querer-hacer en una lucha sin tregua en donde es imposible la plena separación, pero también la fusión. A la pregunta ya clásica que suele hacer el espectador, a saber: ¿qué ha querido significar el artista con todo esto?, se le reenvía al procedimiento técnico, en el que la cálida madera de las raíces y de las ramas (hyle, la denominaban aquellos griegos) es sometida al desarraigo del frío metal de la plancha, a su impacto impresor. Nos encontramos pues ante unos grabados en los que la técnica ya evidencia el sentido, que no es otro que el del exilio perpetuo y el de un duelo inacabable. Dicho de otro modo, la razón suficiente del arte es el destierro.
Fragmentos, desgarros, fracciones y extremos amputados de un jardín botánico son los elementos que aparecen repetidos en los grabados de Inés González. Heridas imposibles de cerrar, cicatrices imborrables que surcan el grabado, abombándolo o hundiéndolo mediante gofrados cada vez más acentuados, impugnan una totalidad imposible, la de cualquier paraíso.
Parece como si una legión de larvas minadoras hubiera escapado de los jirones de las plantas utilizadas en las calcografías, viviendo en los intersticios del papel. Quizá se aprovechan de la celulosa del soporte, creando nuevas galerías que mimetizan el crecimiento y la floración de su antiguo huésped para pasar inadvertidas dentro de ese nuevo hábitat en el que han sido desterradas.
Julio Díaz

sábado 10 de enero de 2009

Taxografías


HUYEN heridas por el amanecer, laten sobre las aguas y su blancura se abre en ti: avefrías.
Viajan de lo visible a lo invisible. Ya
solo hay invierno en la ramas inmóviles.
Del Libro del Frio de Antonio Gamoneda

domingo 4 de enero de 2009

Invierno



La nieve cruje como pan caliente
y la luz es limpia como la mirada de algunos seres humanos
y yo pienso en el pan y las miradas
mientras camino sobre la nieve.
Hoy es domingo y me parece
que la mañana no está únicamente sobre la tierra
sino que ha entrado suavemente en mi vida.
Yo veo el río como acero oscuro
bajar entre la nieve.
Veo el espino: llamear el rojo,
agrio fruto de enero.
Y el robledal, sobre tierra quemada,
resistir en silencio.
Hoy, domingo, la tierra es semejante
a la belleza y la necesidad
de lo que yo más amo.
Blues castellano de Antonio Gamoneda

lunes 22 de diciembre de 2008

Taxografías



¡Qué diferencia de emoción existe
entre el surco derecho y el izquierdo,
entre esa rama baja y esa alta!
La belleza anterior a toda forma
nos va haciendo a su misma semejanza.
Y es que es así: niveles de algún día
para caer sin vértigo de magias,
en todo: en lo sembrado por el aire
y en la tierra, que no pudo se rampa
de castidad. Y así tiene que vernos.
La luz nace entre piedras y las gasta.
Junta de danzas invisibles, muere
también amontonándose en sus alas.
Pero es distinto ya, es distinto, es
tan distinto que puede hacerse nada.
Si breve es el ocaso que alguien hubo
de iluminar, ahora yo de cada
cenit voy mendigando una ladera
como el relente un sol de lo que mana.
Miro a voces en ti, mira ese río
en la sombra del árbol reflejada
igual, lo mismo, entre la diferencia
de emoción, del sentir, que hace la escala
doblemente vital. Leche de brisas
para dar de beber a la eficacia
de los caminos blancos, que se pierden
por querer ir donde se va sin nada.
Ah, destempladme. ¿Quién me necesita?
¿Quién tiembla sólo de pensar que el alba
o algún pájaro vuelan hacia un lado
más suyo? Rama baja y rama alta.
La belleza anterior a toda forma
nos va haciendo a su misma semejanza.
Claudio Rodriguez

lunes 15 de diciembre de 2008

Combates


Cuando empiezo algo nuevo, cuando arranco de verdad, los días siguientes son bellos.
Primero, una noche diferente. La imágenes de sueño habitualmente débiles y tan pronto aparecidas como olvidadas, las imágenes se presentan admirables. Las contemplo. ¡Qué espectáculo!¡Y el bien que me hacen!¡Y el color que tienen!
Por la mañana, al despertar, el mundo está lavado. los cojines de la salud me sostienen. Tengo riñones nuevos.
Esto durará varios días, luego atenuación, luego otra nueva atenuación (pero con el conjunto del yo más a sus anchas, demasiado a sus anchas tal vez. Habrá que torpedearle dentro de poco), un nuevo modus vivendi se ha instalado, secreto aún, que se le escapa a todos. He sido nuevamente infiel a mí mismo.
Ayer di con ella, esta vez sí, con la pintura al óleo (aunque anunciado, el hallazgo, cincuenta veces, y yo cincuenta veces timado; pero no había ningún"buen día de mañana")
Este elemento pastoso, pegajoso ( lo que más detesto en las cosas y en los hombres y en las mujeres: el pegamento), pues bien, esta vez, sé que voy a sacar algo de ello. Podemos incluso quedarnos algún tiempo sin hacer nada. Sé que eso está ahí. Nos esperamos...
........................................................................................................................................................
Pero muy pronto alergia a los barnices, a la trementina, a la gasolina, y ahí tenemos una nueva barrera que se levanta entre nosotros.
Del libro "Escritos sobre pintura" de Henri Michaux

viernes 28 de noviembre de 2008

Paisajes


Paisajes apacibles o desolados
Paisajes de la carretera de la vida más que de la superficie de la Tierra
Paisajes del Tiempo que corre lentamente, casi inmóvil y a veces como retrasado
Paisajes de los jirones, de los nervios lacerados, de las "saudades"
Paisajes para cubrir la llagas, el acero, la esquirla, el mal, la época, la cuerda al cuello, la movilización
Paisajes para abolir los gritos
Paisajes como quien se pone una sábana sobre la cara.
-------------------------------------------------------------------------------------------------
Nacido, criado, instruido en un medio y una cultura exclusivamente de lo "verbal", pinto para descondicionarme.
Aquí también, un día, tarde, adulto, me entraron ganas de dibujar, de participar en el mundo por medio de líneas.
Una línea antes que líneas. Así que empiezo, dejándome llevar por una, una sola a la que dejo correr sin levantar el lápiz del papel hasta que de tanto vagar sin asentarse en aquel reducido espacio, advenga necesariamente la detención. Una maraña, lo que se ve entonces, un dibujo como deseoso de entrar en sí mismo.
-------------------------------------------------------------------------------------------------
A Trazos
Gestos más que signos
comienzos
Despertar
más despertares
A Trazos
Aproximarse, explorar a trazos
Aterrizar a trazos
extender
alterar a trazos
suscitar erigir
despejar a trazos
Deshacer
desviar
atraer nuevamente
rechazar
arrugar
insignificar a trazos
Horadar
empujar
buscando
buscando siempre LA SALIDA DE LA MADRIGUERA
Para liberar
Para soltar
para desecar
para desbloquear
para hacer estallar
En las fronteras siempre
olfateando el mal que se oculta
la enfermedad que comienza
los asaltantes que se preparan
Para lograr horadar el muro invisible
que siempre presente, rodea
Escalas por trazos
escalas en la larga, adormecedora navegación
Contra los barros
contra el paralizante secreto
contra todos los aglutinantes
los engatusamientos
las invasiones-contagios
que sobre el ser vigilante pesan
y entumecen, nebulizan, homogeneizan
Direcciones por los trazos
cambiadas, multiplicadas
estalladas por los trazos
Contra las alambradas de hoy
contra el descuartizamiento de mañana,
sobre la Tierra nuevamente en peligro
sobre el planeta actualmente en el punto de mira
Para el despojamiento
para los vuelcos
para desmantelar
para desrealizar
...vigilando la caldera
Trazos, para hacer caso omiso
trazos-zancadilla.
Contra lo que retiene, detiene, entumece
contra el estancamiento
APOYÁNDOSE EN LOS TRAZOS A MODO DE ABORTANTES
Contra el adversario disfrazado de cotidiano
contra los que nos "acortan los días"
En el borde del pozo de lo Incomprendido
Cura por los trazos
desembragues, golpes de timón por los trazos
Trazos: nuestra terapia, nuestra higiene,
nuestro perímetro defensivo
Supervivencia por los trazos
Para desprenderse sí mismo, para recuperarse a sí mismo,
para volver a desprenderse de sí mismo
para soltar, para desrealizar por los trazos
PARA CAMBIAR
para a la larga terminar por cambiar realmente el ser
que nos ha sido entregado como regalo
como una carga más bien, el día de nuestro nacimiento
y mucho antes
Contra la deriva
contra el paso
de las reiteraciones
para un nuevo escenario
Contra el jornalero servil
Contra la predestinación
REVANCHA POR LOS TRAZOS
Al fin de abrirse a otros encuentros
para desglutinar
para el desestablecimiento
Múltiples
en ningún caso uno
no reducido a uno
Para sembrar, para desparramar
Contra los adictos de lo Escrito
postes que en todas partes han de volcarse
para renacimiento
ofreciendo nuevos azares
Arranque por los trazos
contra el fasto, el despojamiento
contra el énfasis, la reducción
Negación, sustracción, RETIRADA POR LOS TRAZOS
Del nacimiento a la muerte, un trazo
modelo universal
De la mañana a la noche
de lo unicelular a la ballena
de la recolección a la industria
Trazos irreductibles de lo elemental,
sin alarmas sin ornamentos
primer debut y último de los trazos
de la tribu a la Sociedad
de la mano al imperio de los despachos
Trazos más pequeños que los más pequeños, en todas partes
bastoncillos ínfimos que escapan a la vista
trazos infinitamente saben expandirse, multiplicarse
dentro de los cuerpos humanos impotentes
Dueños de las enfermedades
Vuelta a lo puro, a lo sobrio, a lo estoico
de un trazo tacharlo todo
tachar ayer
tachar los debates,
los edificios, las empresas,
las intervenciones que agreden
las peticiones que berrean
la guerra, su guerra
la que viene, enorme
la auténtica Primera
misiles que caen de los cielos,
que no tendremos tiempo de ver,
trazos, la duración de un instante
poniendo fin a todo
para siempre
A TRAZOS
-------------------------------------------------------------------------------------------------
Del libro "Escritos Sobre Pintura" de Henri Michaux

martes 25 de noviembre de 2008

Atravesar el vidrio


Estás aquí de nuevo
te veo entrar por la ventana
atravesar el vidrio
y sentarte en el piso
con las piernas abiertas
ensayas un gesto
que trae el olor de la resina
o de madera estacionada
en un aserradero
ensayas otro gesto
simulas abrirte la blusa
o el color de tu piel
que es barroca
renacentista o
coloquial
pero sobre todo oscura
hermética como la voz
que sale de tus pechos
o de la blancura de tus dientes
Abro la sed abro
el deseo de
decir tu nombre
la hoguera
del mundo de bocas
cerradas
abro y saqueo tus
baúles
el oro de las axilas
o el marfil de tu saliva
y aprieto tu voz
ahogada en el grito
de las sonajas
del alfabeto
de la araña blanca
que anida
en tus pestañas.
Del libro "Cartas de Andrea de Azcuenaga" de Juan González

martes 18 de noviembre de 2008

Serigrafía en construcción


Mientras trabajo olvido las palabras, busco decir sin ellas, ellas que se repliegan en ese avance ciego del dibujo, de la línea que excava su silencio y se convierte en palabra desmemoriada que ha perdido su rumbo.Es el aire el que habla, surco abierto, laberinto que esparce y comunica su abismo.
La claridad se aprende, cuando la herida aprende a no doler.
El artista grabador, al igual que el poeta, carece de argumentos. Su verdadero viaje comienza en el no sé; en el sometimiento y la liturgia de la palabra viva arrancada al silencio, del trazo orgánico, capaz de despertar a la materia inerte. Paradójica libertad creadora contenida en el obedecer. Es la contemplación del otro la que dibuja una mirada que descifra lo que sentimos, pero dejando siempre una zona de veladura, oculta tras la luz.
Ahora es noche cerrada. El fuego falso exhala sus últimos estertores. El rescoldo se rinde a la ceniza. Más allá del cristal, el paisaje no alumbra, entenebrece. Sólo el sonido existe. Sobre la mesa arde una tenue luz, abierta surco a surco. Alrededor, quedan restos, virutas, pedazos inservibles, limaduras, destellos. Dentro están las sombras, los paraísos. Las palabras regresan sin decirse.
Del libro "Sombras y Paraísos" de Rosana Acquaroni

sábado 15 de noviembre de 2008

Palabras para una ciudad


Te construí en un sueño
un sueño de altas torres y jardines
ciudad río inmóvil
niebla deshecha por el viento
sube a mi voz ahora
y recorre conmigo
las memoriosas calles
el olvidado polvo de tu nombre
y vuelve vuelve desnuda
a desandar el tiempo
a rescatar tus imágenes perdidas
oh lámpara lejana
oh delgada sustancia
que vienes invadiendo
la zona del olvido
una muchacha iluminada
te sostiene en su arco
te construye en un día
piedra a piedra
sobre el tiempo
sobre la hierba
sobre la sed del verano
cerca de un río
en un espacio de pájaros y nubes
de pronto emerges
como una multitud de mariposas
con un cuerpo de luces y colores
con calles y avenidas
y barrios de viejos acordeones
alguien te habrá visto crecer
y habrá buscado debajo del musgo
después de muchos años
el tiempo de su infancia
algo una campana entonces
sonaba limpiamente en el aire
pero el tiempo pasa
corre preñado de grandes
y veloces días.
Del libro "Mandatos y Revelaciones" de Juan González

domingo 9 de noviembre de 2008

Diseminación


YA NO hay recuerdo de los manantiales. El escultor de sombras
hunde sus manos en el silencio: crece el silencio y sus lentos cuchillos
entran en los sepulcros...
"Lápidas" de Antonio Gamoneda

lunes 3 de noviembre de 2008

Algunas imágenes de mi taller




El misterio de la creación es inmenso
como la oscuridad de la noche.
La falsa ilusión del saber es como niebla
en la mañana.

Del libro "Pájaros perdidos" de Rabindranath Tagore







jueves 23 de octubre de 2008

Diseminación


El viaje
No hay viaje sin naufragio
ni horizonte sereno,
recuerda estas verdades cuando se alcen las olas,
cuando tu triste cuerpo tendido en el camino
añore la grandeza de batallas pasadas,
las fauces codiciosas que buscan tu carne,
el hierro decidido que hundiste en el costado
porque no hay muerte ilustre
si no la necesaria
y nunca nos es dado elegir el paraje.
Eres la espiga seca que ha dispersado el viento,
el náufrago azotado que se aferra al madero
y no ha de serte extraño si la isla que sueñas
se aleja eternamente entre rugientes olas.
¿Qué esperabas acaso desafiar los mares,
al enfrentar los monstruos que aguardan el camino?
Solo la lucha es cierta,
jamás nuestra esperanza
y solo ha de salvarte
la fe del desterrado,
del hombre que navega
con temores,
con ansias,
sometido a los riesgos del mar
y del abismo.
Del Libro "El hacha de piedra" de Samuel Serrano

lunes 13 de octubre de 2008

Well


Delirio en la transparencia
Lámparas deshojadas.
Luminaria terrestre,
frontera itinerante
al frescor de ventanas.
Agua árida
que desnuda las raíces de la tierra.
Lámparas que sostienen
la luz de la memoria.
Del Libro "Sombras y Paraísos" de Rosana Acquaroni

domingo 28 de septiembre de 2008

Diseminación


Las imágenes, una que las centra
en planetaria rotación, se borran
y suben a un lugar por sus impulsos
donde al surgir de nuevo toman forma.
Por eso yo no sé cuáles son éstas.
Yo pregunto qué sol, qué brote de hoja
o qué seguridad de caída
llegan a la verdad, si está más próxima
la rama del nogal que la del olmo,
más la nube azulada que la roja.
Quizá, pueblo de llamas, las imágenes
enciendan doble cuerpo en doble sombra.
Quizá algún día se hagan una y baste.
¡Oh, regio corazón como una tolva,
siempre clasificando y triturando
los granos, las semillas de mi corta
felicidad! Podrían reemplazarme
desde allí, desde le cielo a la redonda,
hasta dejarme muerto a fuerza de almas,
a fuerza de mayores vidas que otras
con la preponderancia de sus fuego
extinguiéndolas: tal a la paloma
lo retráctil del águila. Misterio.
Hay demasiadas cosas infinitas.
Para culparme hay demasiadas cosas.
Aunque el alcohol eléctrico del rayo,
aunque el mes que hace nido y no se posa,
aunque el otoño, sí, aunque los relentes
de humedad blanca...vienes por tu sola
calle de imagen, a pesar de ir sobre
no sé qué Creador, qué paz remota...
Del libro "Don de la ebriedad" de Claudio Rodríguez

sábado 20 de septiembre de 2008

Well


Rumor de miembros tensos, de esfínteres, de poros, al que se mezclaban el hálito inaudible de los suspiros internos que no llegaban afuera para alterar el aire, y el estridor que producían, al reavivarse, las obsesiones carcomidas, los deseos no sabidos y condenados a apelmazarse y a pudrirse en la negrura húmeda y sin fondo del propio ser, las apetencias arduas que corroen, como un fuego ignorado y frío, el firmamento interno y van llevándolo, insensiblemente, a la muerte.
Del libro "El entenado" de Juan José Saer

jueves 4 de septiembre de 2008

A la madrugada


YA
no hay más pasión que la indiferencia. Sé
que el destino se opone a la eternidad. No haya pues
destino ni eternidad.
Sin embargo,
alguien gime en la habitación. Aún
la desaparición no es perfecta.
No
cesa la ebriedad, no viene
la lucidez sin esperanza.
Del libro "Arden la pérdidas" de Antonio Gamoneda

miércoles 13 de agosto de 2008

De ella se decía


A veces los sueños la atormentan
y no la dejan vivir
está viajando por el atlas
de su cuarto
con un palimpsesto donde escribe
o borra las cosas que suceden
de pronto se aproximan a sus ojos
las estrellas más cercanas
y grita aterrada
me van a aplastar
van a destruir el jardín
donde dibujo los océanos
y viajo en el cristóforo colombo
pero siempre vuelve
cubierta de hojas o velos
con huellas en los pechos
o sombras de besos en la boca
son los sueños solares
mezclados con aullidos
que atraviesan las paredes
de su casa
donde vive echando lumbre
todo el tiempo o
tejiendo las telas de su ropa
con las que se cubre
o se menea
cuando cruza la frontera
donde abre las palabras.
Del Libro "De ella se decía" de Juan González

viernes 25 de julio de 2008

Diseminación


Desde la tela
miramos juntos
el verdear
de la trama
destruida
mi mano no derramó
las ovejas
ni el aceite
de las alcuzas
ni tu pie
destruyó
los alveolos
de los dientes
ahora estás
en la cocina
parodiando
los olores
de la feria
corriendo
por los canales
de la lengua
fragmentada.
Del libro Cartas de Andrea de Azcuenaga de Juan González

domingo 13 de julio de 2008

Well




cuerpo de voces
voces de tu cuerpo
que se funden
o resplandecen
en el espacio abierto.
Juan González "Cartas de Andrea de Azcuenaga"

martes 24 de junio de 2008

Well



Entra otra vez en las alcobas blancas.

Grandes son las jarras de la tristeza en las manos mortales.

Entra otra vez en las alcobas blancas.


Del Libro del frio de Antonio Gamoneda

sábado 14 de junio de 2008

Well




y giro en el espacio
arrojando luces o
fragmentos de sal
de mi lengua que crece
en la trama raída
y vuelvo a ser
movimiento
alimento de las mesas
olor en las cocinas
o en las sábanas
voz de los cuerpos
enlazados o
lengua girasol
que envía mensajes
o barcos con nombres
de semillas o vocales

Juan González "Cartas de Andrea de Azcuénaga"

jueves 5 de junio de 2008

Sombras y paraísos


A veces el pensamiento se ensombrece de pronto

y declina el mundo aún más de prisa

y nos sobreviene una noche destemplada, una herida negra.


Rosana Acquaroni

miércoles 28 de mayo de 2008

Hojas inesperadas


Estás en el jardín

donde todo el silencio cabe en una hoja
y el ciprés debocado por el viento
piensa llegar al mar.

Un pájaro de arena
remonta
y se desprende
río adentro,
hacia la oscuridad.

Estás en el jardín
donde todo el silencio cabe en una hoja
donde nada se junta
y todo permanece
como el haz y el envés de una mirada,
clara salina,
arteria o afluente
ingrávido nenúfar
que navega en el río mar adentro
con añoranza de sus frutos.


Rosana Acquaroni

sábado 17 de mayo de 2008

Esta Luz


Esta Luz

Hay luz dentro de la sombra, cunde

la centella bajo alas inmóviles.

Son mortales las médulas

ocultas en la luz.

Antonio Gamoneda

jueves 8 de mayo de 2008

Ah jardines


Esta luz

HABLAN los manantiales en la noche, hablan en los imanes del silencio.
Siento la suavidad de las palabras olvidadas.

Antonio Gamoneda

martes 29 de abril de 2008

Hierbas excitadas por el rocío


Arden las pérdidas

Vi lavandas sumergidas en un cuenco de llanto y la visión ardió en mi.

Antonio Gamoneda

domingo 20 de abril de 2008

Nunca la luz fue tan temprana


Ciruelo Silvestre

Y delicadamente
me estás robando hasta el recién cultivo
de mirada, pura
canción, árbol mío,
tú nunca prisionero o traicionero.
Hojas color de cresta
de gallo,
ramas con el reposo estremecido
de un abril prematuro,
con la savia armoniosa que besa y que fecunda,
y pide, y me comprende
en cada nervio de la hoja, en cada
rico secuestro,
en cada fugitiva reverberación.

Cuando llegue el otoño, con rescate y silencio,
tú no marchitarás.
Aquí, en la plaza,
junto a tu sombra nunca demacrada,
respiro sin esquinas,
siempre hacia el alba
porque tú, tan sencillo,
me das secreto y cuánta compañía:
en una hoja el resplandor del cielo.

Claudio Rodríguez

domingo 13 de abril de 2008

Fugitiva reverberación


Sombra de la amapola

Antes de que la luz llegue a su ansia
muy de mañana,
de que el pétalo se haga
voz de niñez,
vivo tu sombra alzada y sorprendida
de humildad, nunca oscura,
con sal y azúcar,
con su trino hacia el cielo,
herida y conmovida a ras de tierra.

Junto a la hierbabuena,
este pequeño nido
que está temblando, que está acariciando
el campo, dentro casi
del surco,
amapola sin humo,
tú, con tu sombra, sin desesperanza,
estás acompañando mi olvido sin semilla.
Te estoy acompañando.
No estás sola.

Claudio Rodríguez

domingo 6 de abril de 2008

Raíces inmóviles


Arden las pérdidas


Sobre la calcificación de las semillas, ante las flores abrasadas, en la desaparición del pensamiento, tejen la yerba manos invisibles. Temo su pureza.

Antonio Gamoneda

lunes 31 de marzo de 2008

Heridas del viento


Arboles

¿Qué sería de los árboles sin el viento?. Su agitar de ramas. Su aletear de hojas.
Inmóviles. Imponentes, se expresarían de otra forma. En realidad lo hacen. Subjetivamente. A fuerza de imagen. De silueta recortada en el cielo. De soledad. O de bosque. O de misterio. De sugerencias. De imaginación. Cambiando de color. Amarilleando. Reverdeciendo. Cubriéndose de flores; de pájaros; de lluvia o de rocío. El llanto de la noche.
De polen, como un aserrín volador, engendrador de otro futuro aserrín. Arrojando semillas. Exhibiendo frutos.
¿Habrá en la tierra algo vivo más inmóvil que un árbol?. ¿O más imponente?.Viéndolos comprendemos el paso de la vida. Y de la nuestra. Y la de los otros. Tratamos de situarnos en el tiempo transcurrido e imaginar todo lo que sucedió mientras ellos crecían.
Y si no los hubiera, ¿cómo correría el aire y silvaría el viento de no existir hendijas, molinos, veletas?
¿Se han detenido alguna vez a dialogar con ellos? Todos tienen un idioma común y un lenguaje diferente.
¿A caso es lo mismo una hilera de pinos o una de álamos?. ¿Emiten los mismos sonidos?. ¿Han escuchado el del canto de las casuarinas. Los tubos de un órgano invisible suenan sinfónicamente. El aire se pone en movimiento y penetra en las ramas, el follaje, con suavidad, o de golpe, según la pasión desatada. Le hace el amor arrancándoles gemidos de placer.
Voces celestiales. Las fecunda. Se agitan, abandonan y murmuran en orgasmo invisible. Entre ellas se comentan como les ha ido con el viento. Inclinándose. Contándose sus experiencias. Gozando. Sin dejar de hacer sombra. Refrescando el lugar. Porque hay que disfrutarlas en primavera y verano. Nunca en invierno. El viento helado las viola. Sufren. Se resisten. No haceptan el amor a la fuerza. La penetración fría y despiadada. Responden con odio, sacudiéndose, gritando. Sometidas. En otro lecho. Si tálamo nupcial. Sin fecundidad. Sin frutos. A lo sumo ramas rotas. Son las heridas de la pasión del viento. Hasta los grabados de sus troncos, de otros amores, otras pasiones, parecerían difuminarse o llorar savia, lágrimas de resina. Y el viento sale de ellas llevándose sus secretos. Las voces de los pájaros. El piar de los nidos. El misterio de las tramas de las tela de araña. El andar de las orugas. El trajinar de las hormigas. El canto de los grillos escondidos en algún rincón de la noche. Las andanzas de Príapo. Todo ese sonido se suma al murmullo de las casuarinas. A su poesía. A su canto. Transportados por el aire en movimiento. Tibio, perfumado. Disueltos en él. Sin destino. Con la belleza de lo arcano. Nada mejor que tirarse a su sombra. Entornar los ojos y escuchar. Escuchar ese marvilloso lenguaje y soñar.
Probablemente los duendes del bosque harán el resto.

Juan Carlos Gargiulo marzo de 2008

viernes 21 de marzo de 2008

Pesan las flores sobre las maderas atormentadas por la lluvia.


Libro del frío

Un bosque se abre en la memoria y el olor a resina es útil al corazón. Vi las esferas del sudor y los insectos en la dulzura; luego, el crepúsculo en sus ojos; después, el cardo hirviendo ante el centeno y la fatiga de los pájaros perseguidos por la luz.

Antonio Gamoneda

Hay una hierba cuyo nombre no se sabe...


sábado 15 de marzo de 2008

Aún retumba el ruiseñor en el jardín invisible.


Botánica (del griego botaniké). Ciencia que trata de los vegetales (hierbas, plantas, pastos, raíces).

Raíz. Órgano que crece en relación inversa al tallo (...)// Parte de cualquier cosa, de la cual, quedando oculta, procede lo que está manifiesto.


La verdad, lo manifiesto tiene lugar en la obra de arte. Alétheia era la palabra griega para designar ese "desocultamiento", el desvelamiento de lo que permanece olvidado, callado y oculto. En Botánicas, sin embargo, el movimiento es inverso. La obra se detiene en el silencio de lo que ha querido encubrirse y desaparecer. Se resguarda en el espectro que se esconde. Cada raíz, cada rizoma son el testimonio de un jardín recóndito, en donde se guardan los secretos de la existencia. Botánicas mora en el recuerdo de un olvido.


Carolina Meloni

viernes 14 de marzo de 2008

"Botánicas" grabado calcográfico con técnicas aditivas


"Botánicas" obra gráfica