miércoles, 10 de febrero de 2010

Tierra de nadie










"Y está también el pausado brillo misterioso del pelo suelto en la almohada. Hay un codo rugoso bajo el oscilante seno izquierdo y éste queda rodeado, redondo y dormido en el ángulo del brazo. Un hilo de aire que sopla de tu boca o de la mañana roza el vello sombrío junto al sueño del seno, defendiendo la noche de tu cuerpo. Aquí la mañana, los hombres pesados y graves que despiertan sin ganas, quemándose el pecho con el café amargo y humeante. Allí tus sueños, el silencio y la mañana.
"Ella y yo nos inclinamos atentos sobre tu cabeza quieta por donde pasean pies ligeros y absurdos. Es como la sola vez que te vi dormir. Pero entonces era el amor y ahora es el misterio.
"Te miramos. A veces una mano se me va a tu mejilla para despertarte, para que parpadees veloz y asombrada lágrima y niebla de la noche y me oigas contarte que han pasado tantas cosas en mi, en la vida, y que sin embargo no ha pasado nada. Decirte nada y mirarte y emocionarme con nuestra antigua mirada. Pero el miedo quiebra mi mano y quedamos quietos y curvados mirando tu cara. Ya el sueño escapa de tu sueño lejano y obstinado. Como la luz grisada que vence las cortinas, las extrañas cosas y las locas personas que te llenan van desbordando la habitación.
"Lentos brotes se hinchan se crecen, enlazan los muebles, frotan los rincones con sus enormes ojos ciegos. Nosotros, la mañana, el aire que fuiste meciendo en la noche, la mano perdida en la sábana, el pezón vinoso replegado, todos somos tu sueño.
"Frotamos suaves y veloces, murmurando ansiosos nombres de Dios, largos ruegos obscenos, palabras violentas y unos secretos que estaban rezagados y acabamos de encontrar; somos angustias, bocas redondas de pescados, luna escamosa, arenales, rutas, y el hombre de negros anteojos que asoma desde el piso treinta y saluda con su revólver el fresco manojo de lilas a la cosa inmunda que trota las calles. Es el misterio de tu tierra dormida, la habitación nunca vista, la vieja sala embrujada con el bronce sucio de los candelabros, el piano desdentado y amarillo. el traje de baile perdido en el diván y la alfombra de extraviados dibujos con su vieja mancha de sangre y el esqueleto de una rosa, aplastado.
"Pero otra vez cae rota la mano que alzaba hasta tu hombro, tu mejilla, tu labio pesado y mustio. Porque quería contarte que han pasado cosas, tantas cosas en la vida y que, sin embargo, nada, nunca pasa nada".

Tierra de nadie 1941 Juan Carlos Onetti

7 comentarios:

Acacio Puig dijo...

Gracias por tu visita, tu comentario y tu abrazo. Espero que todos los clavos de tu corazón desaparezcan o se transformen en bellas obras como éstas. Un fuerte abrazo.

mateosantamarta dijo...

Un sueño apacible y reparador pero intenso, eso te deseo amiga Inés y que, como dice Acacio, todos los clavos del corazón desaparezcan o se transformen en más obras bellas...
Veo que te sigue Elena, es la persona que te decía el otro día. Hayquetenderse te gustará. Un abrazo.

miarte Mirtya Huizzi dijo...

Un corazón con clavos que respira...es una señal grandiosa y bella.
Me encantan las dos últimas lineas del relato de Onetti...
Cuantas cosas pasan en un instante o quizá no pasa nada.
Con cada grieta hay que mudar de piel...
Bss amiga

manolotel dijo...

El relato de Onetti es pura poesía. Tus dibujos también.

Espero que ese corazón sea una representación genérica y no tenga nada que ver con tu realidad concreta.

Me gusta volver aquí de vez en cuando aunque muchas veces me conformo con disfrutar de tu fantasía y de los retazos literarios que lo acompañan, especialmente los magnificos versos familiares.

Un beso enorme.

Werner dijo...

das zweite Bild finde ich super


Viele Grüße Werner

virgi dijo...

Caen los clavos.
No tendrá nuestro corazón el dolor de sentirlos, sólo las cicatrices que nos han dejado.

Un abrazo

Tinta de aterrizaje dijo...

¡Vaya texto!, Inés.
Lo leo como quien va desplazándose entre lianas.
Todo un ejercicio de sueños, realidades y emociones.

Siempresoltar clavos del corazón y si encima te recorre un lagarto...

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