jueves, 18 de febrero de 2010

Piedra de horno










La tarde abandonada gime deshecha en lluvia.
Del cielo caen recuerdos y entran por la ventana.
Duros suspiros rotos, quimeras calcinadas.
Lentamente va viniendo tu cuerpo.
Llegan tus manos en su órbita;
tus pies de lento azúcar quemados por la danza,
y tus muslos, tenazas del espasmo,
tu boca, sustancia
comestible, y tu cintura
de abierto caramelo.
Llegan tus brazos de oro, tus dientes sanguinarios;
de pronto entran tus ojos traicionados;
tu piel tendida, preparada
para la siesta:
Tu olor a selva repentina; tu garganta
gritando-no sé, me lo imagino-,gimiendo
-no sé, me lo figuro-, quejándose -no sé supongo- , creo
Tu garganta profunda
retorciendo palabras prohibidas.
Un río de promesas
baja de tus cabellos,
se demora en tus senos,
cuaja al fin en un charco de melaza en tu vientre,
viola tu carne firme de nocturno secreto.
Carbón ardiente y piedra de horno
en esta tarde fría de lluvia y de silencio.

Nicolás Guillen

4 comentarios:

Werner dijo...

die Bilder finde ich einigartig schön.
bravo.

viele Grüße Werner

mateosantamarta dijo...

Muy sensual y cálido el poema de Nicolás Guillén. Me suena la obra de las camas flotantes a la época del taller de grabado del maestro, la otra me parece más reciente, quizá muy reciente ¿no?, dramáticas y líricas a la vez . Un abrazo.

virgi dijo...

Gotea quizás el horno donde se abrasa la memoria. Y la sangre se mezcla con los latidos. Mientras, la tarde, arde y arde.

Acacio Puig dijo...

Amiga Inés, me gusta el trazo del primer dibujo y lo poético del segundo. Evocación sensual y cálida de Nicolás Guillén. Un abrazo.