jueves, 23 de abril de 2009

Pues en parte alguna hay permanencia




La muerte del poeta
Yacía. En su rostro alzado sobre el alto almohadón
había palidez y rechazo
desde que el mundo y aquel saber de él,
arrebatado a sus sentidos,
cayó de nuevo al año indiferente.
Los que lo veían vivir no sabían
que todo aquello y él era lo mismo,
y es que aquello: aquellos valles y praderas
y aquellas aguas eran su cara.
Oh sí, su cara era todo aquel espacio,
que ahora aún acude a él y lo reclama;
y su máscara, que expira angustiada,
es mórbida y abierta como el interior
de un fruto que se pudre al aire.
Nuevos poemas Rainer María Rilke

2 comentarios:

La sonrisa de Hiperión dijo...

"Oh sí, su cara era todo aquel espacio,
que ahora aún acude a él y lo reclama"

Esto es ya morirse todos los días un poquito. Me encantó.

saludos!

Shandy dijo...

Inés, ampliando la imagen es como se aprecia la expresión y los detalles de ese "Hombre cavilando". Me gusta.
Podría ser también una escultura muy bella.
(Inés, llegará ese correo que ya tenía que haber escrito).

Un beso