sábado, 19 de octubre de 2013

Durmiente V "Raíz"




























































































Heme aquí raíz...

Heme aquí raíz,
savia de impulsos ascendentes,
madre aún,
posible siempre,
anticipada gestación
de un porvenir intruso,
intrusa de un presente
que desestima
el valor de nacer
a sí mismo de nuevo.
Heme aquí clavando
mis ojos
de savia encarcelada
en los troncos vacíos de los árboles
muertos,
heme aquí creyendo,
queriendo creer
en la impostura de las ruinas,
en el candor del desastre,
el valor de lo opaco,
la calidez del humo en los rescoldos.
Heme aquí,
heme aquí,
he aquí que me atrevo
a creer en las ruinas.

¡Me atrevo a creer en las ruinas!

De "Conjuros" Chantal Maillard

Serie "Tras la Huella de Karl Blossfeldt" Dibujos a tinta china s/ papel Zerkall de Inés González

4 comentarios:

Isolda dijo...

Bellísimo tu trabajo, Inés. Nada nuevo te puedo decir, es así. Me siento afortunada por haber visto tus obras en vivo.
Besos, muchos.

Inés González dijo...

Sé cuánto disfrutas querida Isolda, y ése es el mayor estímulo, las mejores palabras.
Los momentos compartidos hacen a estas obras afortunadas.
Un abrazo muy , muy fuerte!

Tempero dijo...

Nada que tenga raíces queda eximido.
Esa es la gran y única verdad de nuestro tiempo.
Todo lo que nace acaba en ruina, más pronto o más tarde. La intervención humana sobre las cosas puede lograr que permanezcan en le tiempo. Pero, al menor descuido, la ruina se convoca. Y qué bella es la ruina en su quehacer natural y diario. Y qué pavor y dolor la de la ruina provocada.
Quienes tienen raíces sufren. yo sufro, tu sufres. Debería haber una conjugación que dijese, en vez de el 'nosotros' el TODOS sufrimos.
Por eso digo lo de no quedar exento: ese 'posible siempre' del que habla Chantal.
Y quien no las tiene no tiene savia y poco le pueden importar las cosas.
Has quedado muy plácida en tu dibujo. Si la raíz la tienes en la cabeza ya sé dónde debo ir a recoger los frutos: entre la cintura y los pies.
Un beso fuerte.

Inés González dijo...

Así es querido Manuel, " Y la raíz prosigue fielmente el aprendizaje de las variables ocultas, acoge lo profundo que no puede pronunciar pero transforma en movimiento." ( Clara Janés)Sin ellas vagamos sin sombra, sin doble, sin espíritu, sin palabra, sin nombre...
El poema de Chantal es un grito lúcido en el derrumbe pero enérgico con la mansedumbre, por eso lo elegí.
Hay que cree en ese "posible siempre".
Gracias por lo de plácida, es verdad, aunque pensado en tu apunte me parezco al árbol de La Trilogía de Yusuf, en Huevo, Leche, Miel del gran Semih Kaplanoglu.
Un abrazo enraizado!