domingo, 12 de agosto de 2012

En la pureza del silencio vegetal. "Tras la Huella de Karl Blossfeldt"

Por mucha geometría, por mucha simetría, por mucho carácter de catálogo de plantas, repentinamente aparece algo impenetrable, algo misterioso.
 Helmut Heissenbüttel, 1981


































































































Serie "Tras la Huella de Karl Blossfeldt", dibujos a Tinta China sobre papel Zerkall 350 grs
Inés González

lunes, 23 de julio de 2012

Forma propia, engendramiento, no imitación ni repetición. Tras la huella de Karl Blossfeldt

Para tener un desarrollo sano, todo arte precisa un estímulo que lo fecunde. Solo de la inagotable fuente de la eterna juventud que es la naturaleza, de la que han bebido los pueblos de todos los tiempos, puede el arte tomar una energía y un estímulo nuevos para desarrollarse sanamente. La planta ha de considerarse como una estructura auténticamente artística y arquitectónica. Frente a un impulso ornamental y rítmico, que prevalece en toda la naturaleza, la planta solo crea formas útiles y funcionales. Se ve obligada a desarrollar órganos que, en una lucha permanente por la subsistencia, le permitan resistir, mantenerse viva y responder a una necesidad específica. Crece siguiendo las mismas leyes de la estática a las que debe someterse cualquier arquitecto. Pero la planta no se reduce nunca a un diseño únicamente sobrio; va modelándose y adquiriendo una forma según las leyes de la lógica y del funcionalismo y, con una fuerza primigenia, empuja todo a adoptar una forma artísticamente sublime.
En este sentido, la naturaleza -que ejerce sin descanso su oficio de constructor- es nuestra mejor maestra, no solo en el arte, sino también en el campo de la técnica. Educa a la belleza y a la interioridad y es una fuente del más noble placer.

 Karl Blossfeldt
























































































El arte y la naturaleza, las dos grandes manifestaciones de nuestro entorno, tan íntimamente unidas entre sí que no es concebible la una sin la otra, nunca se podrán encorsetar en la fórmula de un concepto. Por muy inmensamente complejo que sea el reino de las formas minerales, animales y vegetales - que crecen y perecen entre nosotros-, todas ellas están definidas por una ley trascendente, inmutable y eterna, y obedecen a la autoridad misteriosa e insondable de la creación que las llamó a la existencia. Toda forma natural es repetición permanente del mismo fenómeno durante milenios; solo está sometida a los cambios debido a las variaciones climáticas o de las características del suelo, cambios que no afectan a la sustancia. Los helechos y las colas de caballo tienen su forma actual desde tiempos inmemoriales. Lo único que ha cambiado es su tamaño, debido a la influencia de la atmósfera terrestre.
Lo que diferencia las obra de arte de la naturaleza es el resultado del acto creador:  la acuñación de una forma propia, engendramiento, no imitación ni repetición. El arte emana directamente de la corriente de fuerzas de una época, y es su expresión más visible. Al igual que la intemporalidad de una brizna de hierba aparece, monumental y venerable, como el símbolo de leyes originales y eternas de la vida , la obra de arte conmueve precisamente por su unicidad, por ser la manifestación más concentrada, el arco voltaico que une los dos polos: pasado y futuro. Desde el templo asirio hasta el estadio contemporáneo, desde el buda sumido en la contemplación hasta el pensador de Rodin, desde la cromoxilografía china hasta el heliograbado actual: toda obra realizada por las manos del hombre revela el espíritu de su época con tal evidencia que fácilmente se puede adivinar la fecha en que se hizo. En la creación artística de cada generación queda documentada su postura con respecto tanto de la naturaleza como de Dios y de las matemáticas. Cuanto más se integre todo el presente en una obra, más cierto será su valor de eternidad.

Karl Nierendorf

Serie "Tras la huella de Karl Blossfeldt", Dibujos a tinta china S/ Papel Zerkall 350 grs de Inés González

domingo, 8 de julio de 2012

Tras la huella de Karl Blossfeldt

En mi vida me he emocionado muchas veces, pero pocas con la intensidad y el impacto que provocó la obra del fotógrafo y coleccionista de plantas alemán Karl Blossfeldt.
Será porque todas sus imágenes, más allá de la fascinación estética, hurgan en esos rincones interiores de mi alma y me arrancan estas pulsiones apasionadas de creatividad y trabajo.
He titulado a esta larga serie de dibujos a tinta china, y digo larga porque acaba de comenzar y no sé cuándo se agotará "Tras la huella de Karl Blossfeldt", como forma de homenaje al genio, y de agradecimiento frente a los sentimientos despertados.
Abrazo la concepción pedagógica de Blossfeldt y me sitúo como una alumna más, recibiendo sus enseñanzas y disfrutando en este incansable trabajo.
Muchas de las imágenes plasmadas son de Karl Blossfeldt, otras son mías, y también de amigos fieles como Manuel Rubio Rubio que generosamente me han cedido sus fotografías.
Estos dibujos guardan la línea estética de Karl Blossfeldt, imágenes en este caso de enormes Adormideras ampliadas muchas veces.  Parecieran flotar sobre el grano del papel, sin abalorios, sin escenarios, ni nada que las distraiga o nos distraiga mientras las contemplamos.
Aún no sé por qué escogí las Adormideras, hay algo en ellas que me fascina y atrae, múltiples asociaciones y lecturas me despiertan estos gigantescos úteros o cárceles de invención.
El tiempo y el trabajo me darán las respuestas, o no, el acto creativo no siempre se ajusta a explicaciones.




















































































Karl Blossfeldt ( 1865-1932):  Modelador, Fotógrafo, Coleccionista de Plantas

Fotografió plantas, miles de plantas. En sus fotografías aparecen casi siempre flores, capullos, tallos con ramificaciones, umbelas y cápsulas seminales, fotografiadas axialmente desde un lado, en raras ocasiones desde arriba, en muchas menos ocasiones en vista oblicua. Casi siempre, el fondo de sus fotografías de plantas es un cartón blanco o gris, a veces también uno negro; en muy pocas ocasiones se pueden reconocer detalles espaciales. La luz de sus fotografías incide desde una ventana orientada al norte, es, pues, difusa, pero está dispuesta lateralmente y da volumen. La técnica y las condiciones de procesado de las fotografías son muy sencillas; solo el formato de tamaño medio de los negativos plantea unas exigencias superiores a lo usual. Nada distrae la atención del objeto. Durante más de treinta años, este hombre ha realizado estas fotografías. Este fotografiar plantas no ha sido nada más que trabajo y trabajo.
Pero este trabajo no fue en realidad su profesión principal, aun cuando a él se deba su fama actual. Era parte de una unidad completa, de una concepción pedagógica, que sólo en parte la había ideado él mismo.
Durante más de treinta años enseñó en la Escuela de Artesanía de Berlín, en Charlottenburg; poco antes de fallecer anunció su idea de publicar el método pedagógico. Sin embargo, no llegaría a hacerlo, del mismo modo que tampoco llevaría a la práctica la puesta al día del archivo de fotografías de plantas que había previsto. Lo que queda son compendios de fotografías, que han hecho su propia historia, y el recuerdo de un profesor que, como muchos otros de esa especialidad, no pudo dejar huella trascendiendo su persona.
El nombre de esta persona era Karl Blossfeldt; su obra ocupa actualmente un puesto fijo en la historia del arte del siglo XX. ( Rolf Sachsse)

Serie "Tras la huella de Karl Blossfeldt", dibujos a tinta china sobre papel Zerkall 350 grs, 35 x 108 cms
de Inés González.

miércoles, 20 de junio de 2012

Toda mirada puede adquirir el filo incisivo de una visión contemplativa



























































Oasis en el instante

Si venís a buscarme
estaré más allá de la tierranada.
Más allá de la tierranada hay un lugar.
Más allá de la tierranada las venas del aire
están llenas de vilanos que nos traen noticias
de una flor recién abierta en el arbusto del extremo confín de la tierra.

En la arena hay dibujos de cascos de caballos,
de sutiles jinetes que al alba se dirigieron hacia
las alturas ebrias de la asunción de la amapola.

Más allá de esa tierranada, el abanico del deseo permanece abierto:
en cuanto la brisa de la sed corre por el fondo de una hoja
se oyen las campanas de la lluvia.

Aquí el hombre está solo
y en su soledad
la sombra de un olmo se extiende hasta la eternidad.

Si venís a  buscarme,
venid, pues, lenta y suavemente para que no se raye
la porcelana de mi soledad.

Sohrab Sepehrí, " Espacio verde Todo nada Todo mirada"

Sohrab Sepehrí es sin duda uno de los mayores poetas persas contemporáneos. Pintor y poeta a un tiempo, tan impregnada de poesía se halla su pintura como es de los estados poéticos.
Ahora bien, estas dos experiencias beben en una misma fuente. Y esta fuente es, por lo que podemos juzgar, un contacto místico con la naturaleza, un derramarse generoso en el ritmo secreto de  cada pulsación que anima a los hombres y las cosas y una nostalgia de los orígenes. Solitario en su vida, Sepehrí lo es también en su estilo poético...
Hijo del desierto, oriundo de ese Kashán que adora, donde se refugia una gran parte del año, Sepehrí se impone una disciplina casi ascética de soledad y silencio. Esa soledad la siente, la vive, la destila, la convierte en una muralla frágil que lo cerca como un halo y, transido de una transparencia, que debe a su fantasía, ejerce sea la vocación de pintor, sea la de poeta, pasando del pincel a la pluma, cosas ambas que maneja con la misma destreza, con idéntica seguridad e intuición.

Del "Preliminar", de Daryush Shayegan


Serie "Tras los pasos de Karl Blossfeldt"  Dibujos a Tinta China sobre Papel Zerkall  350 gr y papel japonés
de Inés González